Guía honesta · 2026

¿Cuánto cuesta una página web en Cádiz?

Es la pregunta que todo el mundo hace y casi nadie responde con claridad. Aquí tienes, sin humo, qué determina el precio de verdad, qué debe incluir una web bien hecha y las preguntas que deberías hacer antes de pagar un euro.

Si estás pidiendo presupuestos para tu negocio de Cádiz, Jerez o cualquier punto de la provincia, ya te habrás dado cuenta: los presupuestos que recibes por "lo mismo" pueden no parecerse en nada entre sí. No es que unos te estén engañando y otros no (a veces sí) — es que una web no es un producto con precio fijo, es un proyecto. Y el precio depende de lo que tu negocio necesita de verdad.

En esta guía te contamos, sin humo, de qué depende de verdad el precio de una web y en qué fijarte para no pagar dos veces.

La respuesta corta: depende (y es la única honesta)

No vas a encontrar tarifas en esta página, y es a propósito: un precio puesto antes de conocer tu negocio es una plantilla disfrazada de proyecto. Lo que sí podemos contarte es cómo se ordena la inversión según el tipo de web:

Web corporativa
El punto de partida

Presentar tu negocio, tus servicios y captar contactos. Es el proyecto más ligero: el precio se mueve con el número de páginas y los contenidos.

Tienda online
Un paso más

Catálogo, carrito, pagos con tarjeta o Bizum, envíos e impuestos. Crece con el número de productos y las integraciones que necesites.

App web a medida
Traje a medida

Reservas, pagos, paneles de gestión, lógica propia de tu negocio. Aquí el "depende" es real: el alcance se define contigo, por fases.

Mantenimiento
Cuota mensual opcional

Copias de seguridad, actualizaciones, seguridad y soporte. Lo que evita que la web se quede vieja o se caiga un sábado.

Aparte van los costes fijos de cualquier web: el dominio y el hosting. Se contratan a tu nombre y son tuyos — desconfía de quien se los quede.

Qué determina el precio de verdad

Cuando un estudio serio te pasa un presupuesto, está valorando cinco cosas:

  • El alcance. No es lo mismo una página de presentación que una web de 15 secciones con blog, ni una tienda de 10 productos que una de 500.
  • Diseño a medida o plantilla. Una plantilla se monta rápido, pero tu web será clavada a otras mil y difícil de posicionar. El diseño propio cuesta más horas y se nota — en la imagen que das y en Google.
  • Las funcionalidades. Reservas con cobro online, presupuestos automáticos, zonas privadas, paneles de gestión… cada pieza a medida son horas de desarrollo. Es lo que más mueve el precio.
  • Los contenidos y el SEO. ¿Quién escribe los textos? ¿Quién optimiza títulos, velocidad y datos estructurados para que Google te encuentre? Si no está en el presupuesto, pregúntalo.
  • Lo que pasa después. Formación para que edites tu web, soporte real, mantenimiento. Una web sin nadie detrás acaba abandonada en un año.

El peligro de la web "barata"

La web "low cost" existe. Suele ser una plantilla genérica con tus fotos puestas encima: lenta, idéntica a la de tu competencia, sin SEO y montada sobre un hosting que no controlas. El resultado típico: a los seis meses no apareces en Google, la web no trae ni una llamada y toca pagarla otra vez, ahora bien hecha. La web barata acaba siendo la más cara.

Regla de oro: desconfía de quien te dé un precio sin preguntarte nada sobre tu negocio. Te está vendiendo una plantilla, no un proyecto.

Qué debe incluir una web bien hecha en 2026

  • Diseño propio, pensado para tu cliente (no un tema comprado).
  • Velocidad real: que cargue en menos de 2–3 segundos en un móvil normal.
  • SEO técnico de serie: estructura, metadatos, datos estructurados y sitemap.
  • Adaptada de verdad al móvil, que es desde donde te visita la mayoría.
  • Textos legales en regla: aviso legal, privacidad y cookies (RGPD).
  • Autonomía: poder editar tus contenidos sin depender de nadie.
  • Alguien al otro lado cuando algo falla — sin tickets eternos.

Si un presupuesto no deja claros estos puntos, no es más barato: es que le faltan piezas que pagarás después.

¿Y en Astora, cuánto?

No vendemos paquetes cerrados, porque tu negocio no es un paquete. Lo que sí hacemos, y por escrito: nos cuentas qué necesitas (sin compromiso) y en menos de 24 horas tienes una propuesta con precio cerrado. Sin sorpresas, sin letra pequeña y sin permanencia. El precio que te damos es el precio que pagas.

Así hemos trabajado con negocios como Sonoplay, Padel Medina, Grupo Duke o VibraPadel — desde webs comerciales hasta plataformas de reservas con pagos online. Somos un estudio local: si estás en Cádiz, Jerez o la comarca de La Janda, nos sentamos contigo en persona; si no, trabajamos en remoto igual de bien.

Preguntas rápidas sobre precios

¿Puedo abaratar la web si pongo yo los contenidos?
Sí. Si traes textos y fotos listos, son horas de trabajo que se descuentan. Eso sí: te asesoramos para que esos textos también ayuden a posicionar, no solo a rellenar.
¿Se paga todo de golpe?
Lo habitual es dividirlo: una parte al empezar y el resto al entregar. En proyectos grandes se fracciona por fases, con entregas que vas viendo desde la primera semana.
Ya tengo web pero no funciona, ¿empiezo de cero?
Depende de su estado. A veces compensa un rediseño sobre lo que hay; otras, lo honesto es rehacerla bien. Lo vemos gratis y te decimos cuál de las dos te conviene — aunque la respuesta sea "no nos contrates todavía".
¿El precio incluye el SEO?
El SEO técnico va de serie en cada web que hacemos: velocidad, estructura, metadatos y datos estructurados. El posicionamiento continuo (contenidos, SEO local mes a mes) se plantea aparte, con objetivos medibles.
Hablemos

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